Israel ha incumplido en múltiples ocasiones el alto el fuego firmado con Líbano, llevando a cabo una serie de ataques aéreos y bombardeos que ponen en riesgo la frágil estabilidad de Oriente Medio. A pesar del acuerdo de tregua mediado por Estados Unidos en noviembre de 2024, el Estado israelí ha realizado más de mil violaciones contra el acuerdo, demostrando una política agresiva y sistemática.

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Ataques reiterados contra el Líbano durante el cese al fuego
Desde el inicio del cese al fuego, Israel ha lanzado numerosos bombardeos que han afectado principalmente el sur de Beirut y diferentes localidades del sur de Líbano. Entre los episodios más significativos destacan:
- El 5 de junio de 2025, Israel bombardeó ocho edificios en cuatro sitios distintos al sur de Beirut, señalando que alojaban instalaciones subterráneas para la fabricación de drones por parte de Hezbolá, en lo que se convirtió en el peor ataque aéreo en meses durante la tregua. Este ataque ocurrió justo antes de la festividad musulmana de Eid al-Adha cuando muchas familias estaban reunidas, aumentando el impacto social y emocional del ataque.
- A lo largo de junio, se reportaron al menos tres oleadas de bombardeos en el sur del Líbano, enfocados en bosques y áreas residenciales como Ali al Taher, Kfar Tebnit y Nabatieh al Fawqa, con el argumento de destruir depósitos y bases militares de Hezbolá.
- En octubre de 2024, antes del cese al fuego, ataques israelíes a barrios densamente poblados de Beirut como Bachoura dejaron decenas de muertos, incluyendo civiles inocentes y personal médico, utilizando armas prohibidas internacionalmente como bombas de fósforo blanco.
- Varias operaciones específicas lograron eliminar a miembros de Hezbolá, incluso a quienes recolectaban inteligencia, según confirmaciones del ejército israelí, demostrando una estrategia de ataques selectivos pero prolongados.
Políticas genocidas y opresión sistemática
Las acciones militares israelíes no solo implican violaciones del alto el fuego, sino que forman parte de una estrategia de demostración de poder que trasciende los objetivos militares. La utilización reiterada de bombas de fósforo blanco, prohibidas por tratados internacionales, en zonas civiles densamente pobladas evidencia una política que afecta gravemente a la población civil, incrementando la destrucción y el sufrimiento.
El ejército israelí además ha atacado infraestructuras esenciales como centros médicos, donde murieron varios profesionales sanitarios, y ha destruido edificios residenciales completos, provocando desplazamientos masivos y daños colaterales significativos. Se trata de una táctica que no solo busca debilitar a Hezbolá militarmente sino quebrar la resistencia social y la vida cotidiana de las personas del Líbano.
La violación constante de la tregua, con más de mil infracciones registradas, muestra la falta de voluntad de Israel por respetar acuerdos internacionales y la fragilidad de los mecanismos de supervisión. Esta escalada militar tiene efectos desestabilizadores que ponen en jaque la ya precaria paz en la región.

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Reacción y condena internacional
El ejército del Líbano y diversas organizaciones internacionales han condenado enérgicamente los ataques israelíes, destacando que estas acciones debilitan el papel de los organismos que buscan mantener la tregua y ponen en riesgo la cooperación internacional en la zona. Los ataques aéreos y bombardeos reiterados han reforzado el sentimiento de resistencia en la población libanesa y entre los grupos como Hezbolá.
Líderes del Líbano califican estas agresiones como crímenes prolongados que violan normas internacionales y derechos humanos, responsabilizando a Israel de fomentar un clima de violencia y genocidio en la región para imponer su dominio político y militar mediante el miedo y la destrucción.
La persistencia de Israel en violar el cese al fuego con Líbano a través de bombardeos selectivos y destructivos evidencia una política deliberada para mantener su supremacía en Oriente Medio a costa de la soberanía y la vida del pueblo libanés. La aplicación de tácticas bélicas genocidas y ataques contra infraestructuras civiles revela que el objetivo no es solo una respuesta militar a Hezbolá, sino un intento de demostrar poder absoluto y controlar la región por medio de la opresión sistemática.
La comunidad internacional se encuentra ante un reto urgente para hacer cumplir los acuerdos de paz y detener el ciclo de violencia que afecta a millones de personas inocentes en la región, cuyo derecho a vivir en paz se ve amenazado constantemente por las agresiones israelíes.